Otro de los principios de la Calidad recogidos en la norma ISO 9000 es el de la participación del personal.
Tanto en esta norma, como la ISO 9001, se habla en distintas ocasiones de participación, implicación e involucracion del personal, que a todos los niveles esté afectado por el sistema de gestión de calidad. Esta vez también quiero ir más hacia el fondo de esta cuestión para distinguir entre participación e implicación del personal.
Alguien que participa es alguien que está presente, que forma parte de un grupo o equipo y que ejecuta las tareas que le hayan sido asignadas, con mayor o menor eficacia y, sobre todo, mayor o menor eficiencia y efectividad, dependiendo esto último, no ya tanto de su participación, como de su implicación en lo que está realizando.
Pero, ¿qué es implicación?
Hace unos días tuve la oportunidad de presenciar la actuación de la conocida bailaora española Sara Baras, en el Gran Teatro Falla de Cádiz. Era su penúltima representación antes de su retirada, al menos momentánea, de los escenarios.
Huelga decir la energía que se respiraba en el mencionado teatro al despedir a una de sus hijas predilectas, pero lo que quiero plasmar aquí, es la sensación que trasmitieron tanto ella como el resto de su equipo.
Desde mi posición alejada en la zona del teatro denominada "Paraíso", nunca mejor elegido el nombre, no podía distinguir las facciones de los bailaores y, por tanto, las de Sara respecto del resto del Cuerpo de Baile.
La utilización del término "Cuerpo de Baile" en este caso no es azarosa, pues realmente conseguían ser un solo cuerpo moviéndose al unísono y alrededor de la artista principal.
Este tipo de conexión con el líder no se consigue únicamente por mera participación y ejecución de tareas y repetidos ensayos.
La técnica es imprescindible, pero lo que se ponía encima de ese escenario por parte de los integrantes no era sólo su técnica y su presencia, lo que allí se ponía era "alma". Era verdadera implicación en lo que estaban ejecutando.
Leyendo otras entrevistas a Sara Baras, he podido comprobar que conoce a la perfección a cada uno de sus colaboradores, a los que considera casi como una familia.
¿Cómo, si no, podrían conectar entre ellos y con ella de esa manera hasta parecer un solo cuerpo?
Es cierto que ese día en concreto era un día especial, por estar en su tierra, en su teatro..., pero esa capacidad de implicación y de transmisión de esa implicación al resto no depende tanto del entorno como de otros factores.
Sun Tzu hace más de 2.000 años en "El arte de la Guerra" ya hacía referencia a esta cuestión...-"La estación apropiada cuenta menos que las ventajas ofrecidas por el terreno; y a su vez, éstas cuentan menos que la armonía de las relaciones humanas".
No importan tanto el qué y el dónde se desarrolle la labor de nuestra organización como el cómo desarrolle nuestro equipo esa labor.
¿Cómo conseguir entonces esta armonía en las relaciones humanas que nos llevará a la deseada implicación?
1.- Conozca a las personas que integran su "Cuerpo de Baile". Para ello plantéese y dirima estas cuestiones:
- ¿Cuál es la conducta actual de la persona? ¿Qué hace? ¿Cómo actúa? ¿Cómo está su energía? ¿Se encuentra motivada? Elija " la mejor tarea para el mejor"
- ¿Cuales son sus capacidades? ¿Está desarrollándolas plenamente o por el contrario está infrautilizado e infravalorado? ¿Ha realizado o se ha planteado realizar una buena evaluación del desempeño por competencias?
- ¿Qué cree esa persona que puede hacer dentro de su equipo? ¿Qué cree que es capaz de hacer y qué cree que puede limitarla?
- Cuáles son los valores que guían a esa persona.. ¿Es ecológico en base a esos valores y por ecológico me refiero a cómo afecta a esa persona o a su entorno, familia, amigos, etc., realizar esta u otra tarea?
2.- Fomente y desarrolle una escucha activa dentro de su equipo. Difícilmente logrará una buena implicación si "la gran idea" de esa persona no es, cuanto menos, escuchada. Recuerde que el buen líder no es el que mejor habla, sino el que mejor sabe escuchar.
3.- Informe del objetivo a alcanzar, de la misión y la visión a lograr, pero informe también detalladamente del rumbo a tomar y del por qué de ese rumbo. Justifique sus acciones. Comunique sin lugar a dudas el "para qué" del rumbo tomado. No caiga en la tentación del ordeno y mando. Es completamente imprescindible, para lograr esa implicación, que la persona en cuestión sepa a qué fin mayor está poniendo a disposición todo su saber hacer.
Por último, reflexione y pregúntese: - ¿Está usted mismo implicado en lo que hace? Si es así, comparta su visión con el resto, hágales partícipes de su ilusión y motivación. Conozca a sus personas, escúchelas e infórmelas tanto del destino como del rumbo a tomar. En conclusión Implíquese en Implicar.